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Ni Santos ni Uribe, ni SÍ ni NO. Los jóvenes van por la paz

  • 1 dic 2016
  • 2 min de lectura

“Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?“.

“Elegía a ‘Desquite’”, de Gonzalo Arango

Fotografía tomada de Semana.com

El pasado 05 de octubre se llevó a cabo la marcha en silencio por la paz en la ciudad de Bogotá, convocada por universitarios y para universitarios. Cualquier persona que quiso hacer parte de este acontecimiento se pudo integrar sin ningún problema, sin importar raza, género, edad o preferencia política.


La marcha dio apertura a las 6 de la tarde, pero las personas empezaron a llegar desde las 4. Inició con una pequeña multitud de estudiantes y con el correr del tiempo una gran muchedumbre de personas, de todas las edades, ideologías e inclinaciones políticas, se reunió para dar paso a la marcha por la paz. El recorrido empezó en el planetario de Bogotá, pasó por la carrera 7 y terminó en la plaza de Bolívar.


La marcha se realizó en contra de 3 factores: la violencia, la injusticia y la abstención política. Esta idea se complementó gracias al deseo de los jóvenes del país que se hicieron presentes en medio de esta gran coyuntura política, no solo para hacer acto de presencia, sino para que el resto de ciudadanos entendieran que esta situación es importante para todos. El conflicto ha logrado afectar a todos, desde los que han sido víctimas directas del conflicto, hasta los estudiantes de universidades que están exhaustos de la guerra, de la injusticia y de la actitud de individualismo que los colombianos han optado como apariencia de vida. Por esto se llevó a cabo la marcha por la paz en silencio.


La marcha del silencio hizo referencia a las marchas del silencio que se llevaron a cabo en 1948 con el asesinato de Gaitán; y 1989 con la Séptima papeleta; para acabar con las correspondientes oleadas de violencia. Este tipo de pronunciamiento se ha masificado y establecido como una fuente de expresión para todo aquel que así lo desee.


Las personas que asistieron vestían de blanco, en sus manos portaban velas que tuvieron como significado “luz de esperanza y paz para nuestro país, en vez de armas”. También llevaban pancartas con mensajes alusivos a la paz y hacia una guerra que Colombia ha vivido por muchos años y de la cual ya no quieren ser partícipes, no solo los jóvenes, sino todas las personas que viven en el país.


UNIMINUTO no fue la excepción. Docentes y estudiantes marcharon para apoyar la paz, y, aunque en medio de la multitud no se identificaba quién era quién, sí se sumó a las miles de personas que quieren el cambio en el país.



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